Diferencia con la criptorquidia
En ocasiones, el testículo en ascensor puede confundirse con la criptorquidia. Como describe Espinosa Góngora, “los testículos en el feto comienzan su desarrollo dentro del abdomen cerca de los riñones y van descendiendo hasta el escroto durante las últimas semanas del embarazo. El testículo retráctil se forma y se aloja en el escroto en el periodo fetal de forma correcta, a diferencia de la criptorquidia, en la que se produce un fallo en el descenso del testículo cuando se estaba formando en el feto”.
Como consecuencia, “el testículo retráctil lo podemos encontrar más alto de forma momentánea por el efecto del reflejo cremastérico pero ese testículo está bien alojado, pero, en el caso del teste criptorquídico, el testículo se encuentra más alto porque no se ha desarrollado bien, no completó su descenso y queda localizado de forma anómala en algún punto de su recorrido fetal”.
Sin embargo, un testículo ascendido no detectado, o una criptorquidia verdadera incorrectamente diagnosticada como testículo en ascensor, “podría condicionar futuros problemas de infertilidad e incluso un riesgo aumentado de padecer cáncer testicular en la juventud”, alerta Crespo. De ahí que “un correcto diagnóstico y un seguimiento adecuado sean la base del manejo médico de esta condición”.
Prevalencia
El reflejo cremastérico se hace especialmente notorio “entre los 2 y los 7 años de edad por lo que es en este grupo de pacientes donde va a ser más frecuente observar un testículo retráctil”, apunta la experta del Niño Jesús. Aunque es una condición frecuente, “la prevalencia exacta es difícil de saber debido a que la terminología usada en muchos de los estudios para referirse a este tema es confusa”, señala Gongora
Como apunta Crespo, “la criptorquidia verdadera se encuentra hasta en el 1% de los niños de un año de vida” y según sus datos, “los testículos en ascensor alcanza hasta el 4% de los niños en algunos estudios”.